Reunión del jurado y selección de premios: ¡Todo reconocimiento es político!

News 30.08.2023

Aquí vamos de nuevo: Como cada año, en esta época nos acercamos a la reunión del jurado del Premio Right Livelihood y a la elección de las cuatro personas u organizaciones que serán galardonadas. Sin embargo, algo es diferente esta vez: el encuentro será exclusivamente virtual. Y el informe de las candidaturas, ese extenso documento que contiene toda la información sobre las nominaciones, también será únicamente digital. 

Integrante de las reuniones del jurado desde 2001, el Director Ejecutivo de Right Livelihood, Ole von Uexkull, confirma en esta entrevista lo que cualquiera podría sospechar fácilmente acerca del proceso de decisión: no siempre se trata de acuerdos y consensos. Caras incómodas y portazos también han formado parte de la dinámica de selección a lo largo de los más de 40 años del Premio Right Livelihood.

Right Livelihood: Desde tu comienzo en Right Livelihood has investigado las nominaciones al Premio. Has realizado trabajo de campo durante años, escrito los informes para el jurado, y votado como miembro con derecho a voto. Pero también te reúnes con el equipo de comunicación a la hora de buscar la mejor estrategia para anunciar cada nuevo premio. ¿Te das cuenta de que tienes una perspectiva mucho más amplia que cualquiera de las personas presentes en esta mesa de decisión?

Ole von Uexkull: Sí. En primer lugar, desde el año pasado ya no soy miembro con derecho a voto, sino quien preside del Jurado, lo cual es fantástico. Soy ahora el que lleva más tiempo en este grupo, y esto supuso un ascenso excelente. Fue una modificación extraordinaria porque realmente cambié de perspectiva. De repente, sentí que ya no tenía ninguna nominación favorita. En vez, mi papel fue moderar la conversación entre las mentes brillantes que teníamos alrededor de la mesa. Me he dejado convencer por todo lo que se decía en la sala, y al final, no me sentí perjudicado, como diciendo: “Oh, tal no lo ha conseguido”. Así que me toca realmente una hermosa tarea. Me pidieron que lo hiciera porque he estado en ese proceso más de 20 veces, y sé todo lo que puede salir mal. Es, por supuesto, intenso. Y es una decisión crítica porque alguien se va a convertir en laureado o laureada, y no sólo ahora o durante este otoño, sino para toda su vida.

Mi rol también conlleva una buena separación respecto del rol del jurado, que acude voluntariamente. Mi trabajo es darle a sus integrantes una buena retroalimentación y brindarles esa perspectiva sobre lo que sucedió con las personas y organizaciones escogidas el año pasado, hace dos o tres años. Como solo tenemos cuatro premios para otorgar cada año, debemos maximizar el impacto.

RL: ¿Qué significa maximizar el impacto al seleccionar a las laureadas o los laureados?

OU: En primer lugar, que un cambio real siempre tiene que consistir en alterar la dinámica, cambiar el control, el poder, el dinero, la legitimidad y la influencia. A veces siento que falta eso en algunas iniciativas. Es muy importante reconocer que vivimos en un mundo enormemente injusto en cuanto a la forma en que se distribuyen los recursos y el poder. Y como sabemos que el mundo no puede crecer infinitamente, debemos cuestionar esa distribución. Esto quedó claro en una discusión con el jurado: se trata de poder e influencia. Y cuando analizamos las nominaciones, nos fijamos en eso. ¿Cambian, de alguna manera, la ecuación de poder?

En segundo lugar, hay mucho sobre cómo las personas nominadas cambian los corazones y las mentes de lo que la gente piensa que es verdad y lo que la gente piensa que es correcto, pero también sobre los aspectos más finos de por qué quieren cambiar la sociedad, cómo es la conexión con las causas para las que trabajan.

El tercer aspecto conversado fue la importancia de acertar con las tácticas. Porque cuando quieres cambiar la sociedad y tienes recursos limitados, es súper importante aprender de las experiencias de otros movimientos sociales, tener una estrategia y evaluar qué métodos funcionan y cuáles no. Entonces esas son las grandes preguntas que conforman la sabiduría colectiva de este grupo.

RL: ¿Es en las respuestas a estas preguntas donde podríamos encontrar qué tienen en común todas las personas y organizaciones premiadas hasta ahora?

OU: Las personas y organizaciones laureadas son tan diversas como los problemas del mundo. Pero tienen en común la convicción de que podemos trabajar por el bien común y que, para hacerlo, hay que cambiar la dinámica del poder. Es una de las cosas más difíciles que se pueden hacer para construir alternativas positivas en un mundo en el que, por desgracia, el poder ha sido acaparado por unos pocos. Tienen en común también la convicción de que podemos cambiar y transformar las sociedades basándonos no en el interés personal sino en lo que es mejor para el conjunto, basándonos en una increíble creatividad y resistencia para encontrar los métodos para hacerlo. También comparten el hecho de defender movimientos o causas más amplias. Construyen alianzas para sus luchas; tienen personas de las que dependen y que están a la par. Siempre hemos intentado que eso sea visible, pues no se trata sólo de estas cuatro personas como individuos.

RL: Al escucharte parece que Right Livelihood asume su rol político de forma más explícita ahora. ¿Estás de acuerdo?

OU: Estoy de acuerdo. También era algo que necesitaba entender incluso yo mismo. Cuando nos acercamos al final de este proceso de selección, hay algunos criterios difusos de calidad. Por nuestra experiencia, sabemos que algunas personas tienen más éxito que otras, y que algunas estrategias son más eficaces. Algunas han conseguido movilizar a más gente. Algunas pueden tener una solución o un método novedoso. Ese es el criterio de calidad más objetivo. Pero al final, tenemos 20 personas o grupos así. Y entonces es una decisión política. Así que es esencial tener confianza al decir que queremos intervenir en procesos políticos. Creemos en el proceso político y en el fortalecimiento de las personas a las que concedemos premios. También creemos en el trabajo que viene después: vincularlas en una red global y, de nuevo, construir poder. Se trata de crear influencia. Así que es fundamentalmente político, sí.

RL: Si el sentido de la oportunidad forma parte de los criterios políticos, ¿por qué elegir personas que podrían ser elegidas el año que viene o el siguiente?

OU: Siempre hay alternativas concretas aportadas por personas y comunidades sobre los retos mundiales más urgentes. Por supuesto, siempre es tentador decir: “Bien, todo el mundo habla de la guerra en Ucrania y aquí hay alguien que se ocupa de documentar los crímenes de guerra y defiende el derecho internacional y, por cierto, lleva haciéndolo más de 10 años”. Pero el Premio no siempre tiene que estar relacionado con algo que esté en la boca de todo el mundo. A veces, quienes integran el jurado han argumentado precisamente lo contrario. Recuerdo, por ejemplo, cuando la fantástica Catherine Hamlin y su hospital de fístulas de Addis recibieron el Premio. Estoy seguro de que desde hacía 50 años o más se sabía cómo operar a las mujeres que sufren fístulas después de un parto o de una violación. El jurado dijo: “Ninguna mujer debería seguir sufriendo eso cuando está tan claro y bien desarrollado cómo se pueden tratar estas lesiones”. Así que, en ese caso, el trabajo realmente asombroso de Hamlin fue decir: “Tenemos que desplegar esto, tenemos que ponerlo a disposición de todo el mundo, simplemente no aceptamos que esto siga siendo un problema y que las mujeres deban estar expuestas a eso”. Estoy seguro de que para otras personas galardonadas también es así. A veces, el cambio es repentino, y a veces, es paso a paso. Creo que tenemos que apoyar ambas cosas.

RL: Entonces hay argumentos y contraargumentos. Este proceso debe incluir momentos desagradables, gente que se enfada o se impacienta… 

OU: Sí. Porque es doloroso. Imaginate que 12 personas entran en un proceso con cuatro preferencias cada una. Es decir, unas 48 preferencias. Y 44 de ellas no recibirán premio. Mucha gente no verá en el grupo final a las nominaciones que más le gustaban. Así que es vital dedicar algo de tiempo a dejarlas ir, y sólo entonces apreciar realmente el grupo de cuatro. ¡Hay tanto que aprender en este proceso! Es un proceso intenso, con mucha escucha. También se trata de tener apertura para que te convenzan. Alguien te explica por qué otra candidatura es relevante, ¡y te quedas enganchado con esa candidatura! La mayoría de quienes estamos ahí nunca hemos conocido a las personas de las que hablamos. Pero en los debates, se convierten en nominaciones vivas porque quienes integran el jurado a menudo trabajan con o proceden del mismo tipo de luchas y contextos sociales que esas nominaciones.

RL: ¿Cómo se preparan para la próxima reunión? ¡La primera totalmente digital!

OU: Hemos hecho un par de reuniones híbridas durante la pandemia por COVID-19. Fue esencial darnos cuenta de que no volveremos a hacerlo. O la totalidad en la misma sala, o la totalidad en el enlace digital. No era bueno cuando teníamos cinco, seis personas de Europa reunidas en la sala y las demás en la pantalla, porque entonces había dos grupos diferentes. Así que ésta va a ser la primera totalmente en línea para todo el mundo. Va a ser un poco menos intensa que otras veces porque tenemos una diferencia de 12 horas en el grupo, desde Kuala Lumpur (Malasia) a Boston (Estados Unidos) o Santiago de Chile. Va a salir bien porque será un encuentro digital con gente que ya se ha reunido antes; es precisamente la misma composición que el año pasado. Cada cual ha pasado ya por muchas aburridas conferencias en línea. Pero esto es fascinante. Mantendremos la energía en el buen sentido, porque cada integrante del jurado siente absoluta fascinación.

Además, por primera vez el informe con las nominaciones será únicamente digital. Así que no necesitamos imprimir cosas y enviarlas. Nos preparamos brindando información sobre seguridad digital para poder guardar el reporte de forma segura en un dispositivo y asegurarnos de que nadie más pueda acceder a él, incluso en caso de robo.

RL: Además de presidir la reunión, tienes otra función especial: ser el encargado de transmitir las buenas noticias a las personas que recibirán el Premio. 

OU: Lo primero que hago cuando termina la reunión es llamar a las galardonadas y los galardonados; ¡es fantástico! Aunque da miedo. Compruebo el número de teléfono tres o cuatro veces y luego les pregunto su nombre, en plan: “Hola, ¿con quién hablo? ¿Quién es usted? ¿Puede repetirlo?”. Porque tengo tanto miedo de decirle a alguien que acaba de ganar nuestro premio y equivocarme. A veces es un nombre con el que no estoy familiarizado, así que necesito estar seguro al ciento por ciento. Pero es tan bonito; siempre saben sobre sus nominaciones, y la mayoría ha leído bastante sobre Right Livelihood y su significado. Es algo instantáneo, y ya tienes una relación con estas personas. Siempre es como si las conociera, porque en muchas de las nuevas personas galardonadas reconoces algo que ya conoces de las anteriores: una cierta actitud ante la vida, a pesar de tener que enfrentarse a cosas tan pesadas.

Y luego conocerlas personalmente es increíble. Después de leer tanto sobre las nominaciones, trabajar con fotos y películas y hablar de ellas y hasta con ellas. Y aun así, no son más que personas como tú y como yo. Son personas corrientes que marcan la diferencia. Lo más importante que podemos aprender de ellas es que nunca debemos pensar que podemos menos.

 

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